
Consejos para afrontar el duelo y el trauma tras la emergencia
La recuperación después de un sismo no se limita a la reconstrucción de la infraestructura o a evaluar los daños materiales. El verdadero proceso de sanación comienza en silencio, atendiendo el impacto psicológico de haber vivido un evento traumático, perder familiares y amigos, el hogar o el empleo, enfrentarse a la incertidumbre o convivir con el temor natural a nuevas réplicas.
En este escenario, el soporte emocional inmediato representa la llave para recuperar la calma y mitigar los efectos del estrés agudo en las comunidades y familias afectadas.
Con una sólida trayectoria en el acompañamiento de personas que atraviesan situaciones de alto impacto emocional, la Sociedad Anticancerosa de Venezuela (SAV) traslada su experiencia en contención y manejo del duelo al contexto actual de esta contingencia. El objetivo de la institución es ofrecer herramientas sencillas y humanas que ayuden a la población a comprender que sus reacciones actuales son esperables y que existen formas saludables de canalizarlas.
Al respecto, Susana Arocha, explica que tras un evento de gran magnitud es completamente normal experimentar sentimientos de mucha angustia, hipervigilancia, incertidumbre y tener la sensación física de que la tierra sigue temblando.
“Estas respuestas forman parte de un proceso adaptativo de nuestro cuerpo y nuestra mente ante una situación extraordinaria. No significan que la persona tenga un trastorno psicológico, sino que está procesando el impacto de lo vivido”, aclara la especialista.
Arocha insiste en la necesidad de respetar los ritmos individuales frente al trauma, debido a que las reacciones varían según las pérdidas sufridas. Por ello, señaló que es necesario promover espacios de escucha activa donde los afectados puedan comunicar sus vivencias a su propio tiempo, sin presiones externas y bajo un clima de absoluta empatía.
¿Cuándo buscar el apoyo de un especialista?
Aunque sentir miedo, tristeza o irritabilidad es normal los primeros días, existen ciertos límites que indican cuándo la autogestión no es suficiente y se requiere la intervención de un profesional de la salud mental.
La evaluación especializada debe solicitarse si las manifestaciones de pánico se incrementan con el tiempo en lugar de disminuir progresivamente. Arocha puntualiza las señales de alerta para acudir a una consulta:
· Crisis de ansiedad recurrentes o ataques de pánico que no se logran controlar.
· Insomnio persistente o pesadillas constantes que impiden el descanso.
· Desorientación o parálisis que dificulta realizar tareas básicas como el aseo diario.
· Conductas de aislamiento extremo o pérdida total de interés en las actividades cotidianas.
· Expresiones de desesperanza, ideas de no poder más o pensamientos relacionados con hacerse daño.
Pautas sencillas para el autocuidado diario
Para el manejo cotidiano de la ansiedad en casa, la experta recomienda mantener en lo posible las rutinas de alimentación e hidratación, además de dosificar la sobreexposición a noticias y redes sociales para evitar la re-traumatización. Asimismo, insta a proteger la salud mental de los niños evitando involucrarlos en las preocupaciones adultas, priorizando en su lugar dinámicas recreativas y explicaciones sencillas y seguras sobre lo ocurrido.
Frente a crisis de pánico donde el ritmo cardíaco se acelere, Arocha sugiere aplicar de inmediato la técnica de respiración consciente para estabilizar el cuerpo, tranquilizar la mente, reducir el estrés y la ansiedad, la cual consiste en: Inhalar profundamente contando durante cuatro segundos, mantener el aire en los pulmones por otros cuatro segundos, exhalar lentamente en cuatro segundos más y esperar con los pulmones vacíos cuatro segundos, para luego repetir todo el ciclo unas 4 veces más.
